El crecimiento del comercio electrónico ha transformado los hábitos de consumo en muchos sectores, incluido el sanitario. Sin embargo, en el ámbito del medicamento, esta facilidad de acceso conlleva riesgos importantes para la salud, especialmente cuando la compra se realiza fuera de los canales autorizados y sin la supervisión de un profesional sanitario.
Según datos de la Federación Europea de Industrias y Asociaciones Farmacéuticas (EFPIA), más del 50 % de los medicamentos comercializados a través de canales online ilegales son falsificados. Estos productos pueden resultar ineficaces o, en los casos más graves, provocar efectos adversos severos e incluso poner en peligro la vida, al contener dosis incorrectas, ingredientes no declarados o, directamente, no contener el principio activo anunciado.
Ante esta situación, la EFPIA y la red social TikTok han puesto en marcha una colaboración conjunta con el objetivo de concienciar a los usuarios, especialmente a los más jóvenes, sobre los peligros de adquirir medicamentos a través de redes sociales o plataformas no verificadas, y reforzar el mensaje de que estos productos deben comprarse exclusivamente en farmacias autorizadas.
El eurodiputado Andràs Kulja ha participado activamente en esta campaña a través de un vídeo divulgativo en el que subraya la gravedad del problema. En su intervención advierte de que los medicamentos falsificados no son simples imitaciones inofensivas y recuerda que los productos auténticos no se venden a través de redes sociales, insistiendo en la importancia de adquirirlos únicamente en farmacias verificadas para proteger la salud.
Por su parte, TikTok ha difundido una serie de recomendaciones dirigidas a los usuarios de la plataforma para evitar la interacción con contenidos que promocionen la venta de medicamentos. La red social anima a no comprar ni interactuar con este tipo de publicaciones y a denunciarlas a través de su herramienta específica, dentro del apartado de “Actividades ilegales”. Asimismo, recuerda que sus normas prohíben expresamente la venta, el intercambio o la solicitud de medicamentos dentro de la plataforma.
En este contexto, la farmacia comunitaria desempeña un papel esencial como agente de información y prevención. Además de garantizar el acceso seguro a los medicamentos, puede contribuir activamente a sensibilizar a los pacientes sobre los riesgos asociados a la compra online de fármacos sin garantías, explicando los posibles efectos adversos y la falta de controles sanitarios a los que se exponen estos productos.
Reforzar el mensaje de que la farmacia es el único canal seguro para la adquisición de medicamentos no solo protege la salud de los pacientes, sino que también combate una práctica ilegal que supone un riesgo creciente en el entorno digital.

